"Siempre lo escuchaba contar a mi abuelo que andaba guitarreando con un compadre por Rosario de la Frontera. A los cinco años estábamos en una pensión de Santa Fe porque mi papá había ido a jugar al fútbol en Colón, y mi mamá silbaba un tema de Los Chalchaleros. Yo seguía el ritmo golpeando en un mesón que había en el patio. Y después andaba por la calle, golpeándome el pecho y silbando", recuerda el taficeño "Mono" Villafañe, que desde muy chico quedó fascinado por Los Fronterizos. Su talento de cantor lo llevó luego a obtener reconocimiento a nivel nacional. Hoy prepara la edición de un nuevo álbum, y esta noche se presentará en Casa Managua junto a los guitarristas Carlos Carrizo y Ariel Alberto.

Hijo de un famoso jugador de fútbol de San Martín, cuando era niño solía cantar a pedido de su padre en los asados, para los integrantes del plantel. Después, en los últimos grados de la primaria, la maestra de música (dice que fue su primer amor) lo acompañaba en guitarra. También integró el coro de la iglesia de Tafí Viejo. Más tarde inició su carrera en el fútbol, en la novena de Independiente, y cantaba en una peña de San Telmo. De regreso, ya como jugador de Atlético, hizo un dúo con el "Pollo" Ojeda y actuaban en el programa radial Fogoncito Criollo. Entonces lo buscaron para integrar Las Cuatro Voces. Después obtuvo un premio junto a Víctor Chedda, con quien comenzó a cantar los temas de "Chichí" Costello.

Nacida en los cerros
De Costello dice que fue su maestro, que le enseñó a querer el paisaje y los personajes de Tafí Viejo. Del "Chivo" Valladares, a quien llama su profesor, aprendió que la zamba tucumana es para cantarla sin tiempo. "Es como los cerros nuestros, donde el viento choca, se eleva, hace una pausa arriba, cae de nuevo... Hay un silencio, vuelve... Eso es la zamba tucumana".

A mediados de los 70 integró el famoso Grupo Vocal Tafí, que fue aclamado en Cosquín, y le marcó un rumbo que mantiene hasta hoy en la elección de su repertorio. El festival más grande del folclore argentino lo premió luego como solista y en medios nacionales lo elogiaron llamándolo "la voz de la zamba".

Pero, a pesar de sus logros artísticos, Villafañe siguió ganándose la vida a fuerza de "picar paredes" como electricista, tras haber sufrido la desocupación por el cierre de los Talleres Ferroviarios. Para grabar el primer disco tuvo la ayuda de alguien a quien apenas conocía. "Me preguntó cuánto hacía falta y me dijo: ?tomá, algún día me lo devolvés?. Y así lo pude hacer. La vida del artista muchas veces es difícil y depende de esa gente que apoya la cultura", reflexiona.

SHOW ÍNTIMO, ESTA NOCHE
El "Mono" Villafañe" se presentará a las 22.30 en el Auditorio de Casa Managua (San Juan 1.015).